¿Merece la pena invertir en Formación? 

Después de abordar la implantación de un ERP, la empresa se encuentra exhausta, las ganas por terminar y la urgencia del día a día, hace que en ocasiones la formación de la puesta en marcha del nuevo sistema, se aborde sin la suficiente dedicación y compromiso por parte de todos.

Es ese momento en arranque, y en los meses siguientes en los observamos claramente la importancia de una buena formación a los usuarios finales, y como de este hecho puede depender el éxito de un proyecto. Es habitual, antes de cerrar el proyecto ver como entre la Consultora y la empresa se negocian entregas o se asumen compromisos de desarrollos,…. pero en que pocos casos se le da importancia a la formación.

Equipo escuchando

Entonces volvamos a la pregunta del inicio. La  respuesta es si, por varios motivos:

La formación aumenta la productividad de los empleados:
Una persona bien formada es una persona que sabe acometer de forma profesional sus tareas, invierte menos tiempo en desarrollar sus actividades, aporta soluciones que reducen costes, aumenta la eficacia, etc.
La formación aumenta la satisfacción de los clientes:
Los clientes saben detectar cuándo un empleado es un buen profesional, entrenado y formado adecuadamente. Los empleados que saben tratar correctamente a los clientes producen en éstos una satisfacción y fidelización mayores.
La formación aumenta la adaptación de la empresa a los cambios del entorno:
La formación supone un esfuerzo adicional por parte de la persona. Le exige una actitud abierta hacia el aprendizaje, el compartir experiencias, el conocer nuevas formas de hacer y plantear el trabajo día a día. Esto hace que la persona pueda adecuarse más fácilmente a los posibles cambios del entorno. En parte, por su facilidad de adaptación y, en parte, porque es capaz de anticiparse a esos posibles cambios.
La formación aumenta la competitividad
En entornos en los que la actividad empresarial es muy “dura”, es decir, donde existe una fuerte competitividad, los aspectos técnicos y de producción tienen un estándar de calidad similar entre distintas empresas. Las personas, en esta situación, marcan claramente la diferencia. Profesionales formados son sinónimo de mejores profesionales, y ésta es una de las bazas más importantes para competir.

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